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Vale que no es un jabón artesano propiamente dicho, y mucho menos natural, pero sus posibilidades estéticas son muchas, admite grandes dosis de imaginación y no hay que usar productos peligrosos. Otra de sus ventajas para impacientes como yo es que se ven los resultados inmediatamente, y se pueden usar los jabones en cuanto se enfrían.


¡Y al que no le guste, que se vaya a otro blog, qué narices! 