viernes, 27 de mayo de 2016

Cambiando de imagen


Llevaba tiempo queriendo hacer una remodelación del blog, cambiar la plantilla y los colores oscuros, y modernizar un poquito el aspecto, pero es de esas cosas que me dan una pereza horrible.  Hoy me he liado la manta a la cabeza y aquí estoy, abriendo ventanas virtuales para que entre la luz.

Cuando empecé el blog en el año 2009, no tenía ni idea de manejar las plantillas de un blog, y siete años después sigo más o menos igual, así que no sé cuánto tiempo me llevará reajustar las entradas antiguas y las fotos al nuevo formato. Mientras tanto, si entráis aquí y lo veis todo manga por hombro, no me lo tengáis en cuenta =)

Los menús y  las fechas de los talleres los tenéis en la columna de la derecha , y espero tener muy prontito todo organizado. Espero que os guste mi nueva imagen.
Besos
Maribel



martes, 17 de mayo de 2016

Lavando el Lado Oscuro de La Fuerza


Que debajo de mi aspecto de apacible ama de casa cuarent  cincuentona se esconde un alma friki, lo sabe todo el que me conoce bien. He ido dejado algunas muestras por el blog aquí y allá.

 Por eso no me sorprende que mis hijos tengan cierta tendencia a acumular miniaturas de personajes de cómic o videojuegos, y que más de una vez me hayan pedido algún jabón -o incluso tartas-  relacionado con ellos.
Por mis manos han pasado ya bombas de baño con forma de Estrella de la Muerte, jabones R2D2 o Pacman, tartas de Minecraft, galletas jedi...
 La cosa es que hace mucho que mi hijo me había pedido un jabón con el emblema del Imperio de Star Wars, y yo lo había ido dejando, y dejando, y dejando...Era un proyecto complicado, y me daba pereza.


Mira tu por dónde, el otro día Omar publicó en Facebook que estaba elaborando unos relieves de silicona para jabones, y me puse en contacto con él, porque me parecieron completamente idóneos para este proyecto. Como es un artista, me hizo el molde perfecto, y mi hijo, tan contento con su jabón imperial.

Como digo, seguramente el lado oscuro, con jabones como este, va a quedar tan limpito que van a tener que cambiarle el nombre.   Ya me imagino yo a Leia y a Han  restregando bien restregado a ese hijo suyo, a ver si se le pasa esa afición al reverso de la Fuerza.  Eso seguramente pasará en la siguiente trilogía, y si no, al tiempo. Después de ver las cosas tan tontas que pasan en la última ¿A quién le extrañaría?



martes, 3 de mayo de 2016

Jabón de Fierabrás





"...-Todo esto fuera bien escusado - respondió Don Quijote- si a mí se me acordara de hacer una redoma del bálsamo de Fierabrás, que con sólo una gota se ahorraran tiempo y medicinas. 
-¿Qué redoma y qué bálsamo es ese?
 -dijo Sancho Panza.
De un bálsamo,- respondió Don Quijote-, de quien tengo la receta en la memoria, con el cual no hay que tener temor a la muerte, ni hay que pensar morir de ferida alguna ; y así, cuando yo le haga y te le dé, no tienes más que hacer sino que cuando vieres que en alguna batalla me han partido por medio del cuerpo, como muchas veces suele acontecer, bonitamente la parte del cuerpo que hubiere caído en el suelo, y con mucha sutileza, antes que la sangre se hiele, la pondrás sobre la otra mitad que quedare en la silla, advirtiendo de encajallo igualmente y al justo. Luego me darás a beber solos dos tragos del bálsamo que he dicho, y verásme quedar más sano que una manzana......"


Esto es lo que dice Don Quijote acerca del Bálsamo de Fierabrás. Y como estamos en el cuarto centenario de Cervantes, Laisa propuso en Facebook como reto-homenaje para este mes hacer un jabón inspirado en este milagroso bálsamo, del que se sabe que lleva aceites, vino, romero y sal. Me encantó el reto y me pareció una idea muy bonita, así que me lancé a ello.

Por más que Don Quijote diga que curan todos los males, a mi esa combinación no me terminaba de gustar. Se me hacía un poco cuesta arriba, así que interpreté las normas a mi manera, y aquí os presento mi Jabón de Fierabrás.

Es un refundido, de un jabón bastante antiguo de karité y rosa mosqueta. He cocido en vino el romero y una vez reducido, ahí mismo he disuelto la sal. Lo he añadido al jabón rallado para refundir y luego, para darle un poco de aire viejuno y cervantino, he grabado encima un manuscrito del mismísimo Cervantes que encontré en Internet.
A continuación, he aprovechado para beberme el resto del vino de Valdepeñas y leer un par de capítulos del Quijote, que bien lo merecía la ocasión. No se si será efecto del vino, pero a mi me parece resultón.