martes, 3 de mayo de 2016

Jabón de Fierabrás





"...-Todo esto fuera bien escusado - respondió Don Quijote- si a mí se me acordara de hacer una redoma del bálsamo de Fierabrás, que con sólo una gota se ahorraran tiempo y medicinas. 
-¿Qué redoma y qué bálsamo es ese?
 -dijo Sancho Panza.
De un bálsamo,- respondió Don Quijote-, de quien tengo la receta en la memoria, con el cual no hay que tener temor a la muerte, ni hay que pensar morir de ferida alguna ; y así, cuando yo le haga y te le dé, no tienes más que hacer sino que cuando vieres que en alguna batalla me han partido por medio del cuerpo, como muchas veces suele acontecer, bonitamente la parte del cuerpo que hubiere caído en el suelo, y con mucha sutileza, antes que la sangre se hiele, la pondrás sobre la otra mitad que quedare en la silla, advirtiendo de encajallo igualmente y al justo. Luego me darás a beber solos dos tragos del bálsamo que he dicho, y verásme quedar más sano que una manzana......"


Esto es lo que dice Don Quijote acerca del Bálsamo de Fierabrás. Y como estamos en el cuarto centenario de Cervantes, Laisa propuso en Facebook como reto-homenaje para este mes hacer un jabón inspirado en este milagroso bálsamo, del que se sabe que lleva aceites, vino, romero y sal. Me encantó el reto y me pareció una idea muy bonita, así que me lancé a ello.

Por más que Don Quijote diga que curan todos los males, a mi esa combinación de ingredientes no me terminaba de gustar. Se me hacía un poco cuesta arriba hacer una tanda entera de jabón con ellos, así que interpreté las normas a mi manera, y aquí os presento mi Jabón de Fierabrás.

Este jabón que ante vos tenéis, es un refundido, de un jabón bastante antiguo de karité y rosa mosqueta.
He cocido el romero en el vino, que por supuesto es de La Mancha. Una vez reducido, ahí mismo he disuelto la sal. Lo he añadido al jabón rallado y todo junto lo he refundido y puesto en un molde y luego, para darle un poco de aire viejuno y cervantino, he grabado encima a mano un manuscrito del mismísimo Cervantes que encontré rebuscando por Internet.

A continuación, he aprovechado para beberme el resto del vino de Valdepeñas y leer un par de capítulos del Quijote, que bien lo merecía la ocasión. No se si será efecto del vino, pero a mi me parece resultón.

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